Los transformadores eléctricos son equipos fundamentales dentro de los sistemas eléctricos
modernos. Su función principal es permitir que la energía pueda adaptarse a distintos niveles de
tensión, ya sea para distribución, uso industrial, comercial, residencial o integración con otros
sistemas eléctricos.
Aunque muchas veces se les identifica simplemente como equipos que “suben” o “bajan” voltaje,
su papel es mucho más amplio. Un transformador bien seleccionado contribuye a la seguridad,
eficiencia, continuidad y correcto funcionamiento de una instalación eléctrica.
¿Qué es un transformador?
Un transformador es un dispositivo eléctrico que permite aumentar o disminuir la tensión,
manteniendo la potencia. Su principio de funcionamiento se basa en la inducción
electromagnética, y trabaja únicamente con corriente alterna.
Una característica importante es que no tiene partes móviles. Esto significa que su operación
depende de fenómenos eléctricos y magnéticos, no de movimiento mecánico.
El transformador cuenta principalmente con dos elementos:
Circuito magnético: formado por el núcleo.
Circuito eléctrico: formado por los embobinados o devanados.
La transferencia de energía entre los devanados ocurre mediante el flujo magnético común que se
establece en el núcleo.
¿Cómo funciona un transformador?
Dentro del transformador existen dos devanados principales: el primario y el secundario. El
devanado primario recibe la energía eléctrica, mientras que el secundario entrega la energía
transformada hacia la carga o instalación.
La conexión entre ambos devanados no es una conexión eléctrica directa, sino magnética. Esto
permite transferir energía de un nivel de tensión a otro mediante el campo magnético generado
en el núcleo.
Transformador elevador y transformador reductor
Un transformador puede ser elevador o reductor dependiendo de la relación entre la tensión de
entrada y la tensión de salida.
Cuando la tensión del secundario es menor que la del primario, se trata de un transformador
reductor. Este tipo de equipo se utiliza cuando se requiere disminuir el voltaje para alimentar
cargas específicas.
Cuando la tensión del secundario es mayor que la del primario, se trata de un transformador
elevador. Este se utiliza cuando se necesita aumentar el nivel de tensión, por ejemplo, en ciertos
procesos de transmisión, distribución o integración eléctrica.
Características que se deben conocer antes de seleccionar un transformador
Para seleccionar correctamente un transformador, es necesario conocer varios datos técnicos.
Entre los más importantes se encuentran:
Capacidad.
Tipo de transformador.
Tensión primaria.
Clase de aislamiento.
Número de fases.
Tensión secundaria.
Frecuencia.
Altura de operación.
Conexiones.
Derivaciones.
Sistema de enfriamiento.
Eficiencia.
Calidad de energía.
Cada uno de estos elementos influye en el desempeño del equipo, su vida útil y su compatibilidad
con la instalación.
Capacidad del transformador
La capacidad de un transformador se expresa en kVA. Este valor indica la potencia aparente que el
equipo puede manejar.
En equipos monofásicos son comunes capacidades como 10, 15, 25, 37.5, 50, 75, 100, 167, 250,
333 y 500 kVA. En equipos trifásicos suelen encontrarse capacidades como 15, 30, 45, 75, 112.5,
150, 225, 300 y 500 kVA, además de capacidades mayores como 750, 1000, 1250, 1500, 2000 y
2500 kVA.
Seleccionar la capacidad adecuada implica analizar la carga actual, el crecimiento esperado, el tipo
de operación y las condiciones reales de uso.
Conclusión
El transformador es una pieza clave para adaptar la energía eléctrica a las necesidades de una
instalación. Su correcta selección requiere comprender su funcionamiento, sus características
básicas y las condiciones del sistema donde será instalado.
Un transformador adecuado mejora la confiabilidad, la seguridad y la eficiencia del sistema
eléctrico.



